domingo, 3 de julio de 2011

La vieja cruz y la "nueva"


El Evangelio de Cristo
A.W. Tozer notó proféticamente hace ya algún tiempo, en uno de sus artículos titulado, “La vieja cruz y la nueva”, que: “Sin anuncio previo, y casi sin ser detectada, una nueva cruz ha llegado en los tiempos modernos a los círculos evangélicos populares.
Es como la vieja cruz, pero diferente: las semejanzas son superficiales; las diferencias, fundamentales.
 De esta nueva cruz ha brotado una nueva filosofía de la vida cristiana…
Este nuevo evangelismo emplea el mismo lenguaje que el antiguo, pero su contenido no es el mismo ni el énfasis es el de antes…
 La nueva cruz… no predica contrastes, sino similitudes.
Busca introducirse en el interés del público mostrando que el cristianismo no tiene exigencias desagradables; más bien, que ofrece lo mismo que el mundo, sólo que a un nivel superior.
Se demuestra astutamente que, fuere lo que el mundo enloquecido por el pecado esté exigiendo en este momento, es exactamente lo mismo que el Evangelio ofrece, sólo que el producto religioso es mejor…” 
Estas palabras son hoy aún más ciertas que cuando fueron escritas. Muchos líderes cristianos han “descubierto”, y están muy ocupados en propagar, un nuevo evangelio.
En el lugar que antes se reservaba con temor y temblor a la sana doctrina, se han instalado las experiencias subjetivas, cuanto más espectaculares mejor;
En donde antes hallábamos la humillación y la negación de uno mismo, habita ahora el culto a la autoestima;
La morada del arrepentimiento y la confesión de los pecados está ahora ocupada por el consejo psicológico;
 El sitio central de la gracia providencial y soberana de Dios ha sido usurpado por el de los presuntos derechos del creyente;
 La casa de la sanidad del alma ha sido invadida por la de las curaciones del cuerpo y, claro, en la mansión de la riqueza espiritual se ha instalado la prosperidad material.
El engaño es sutil, por una parte porque todo lo que tiende a ser reemplazado no se ha suprimido por completo; simplemente ha sido desplazado de su posición central en la vida cristiana; y en segundo lugar, porque los sustitutos no son generalmente cosas malas en sí mismas. Es el énfasis exagerado en ellos lo que desvirtúa y pervierte el verdadero Evangelio.
 La antigua cruz de pesada de madera ha sido también reemplazada por otra más atrayente de materiales más modernos, aquella te llevaba a la muerte, esta al éxito
Ya no es necesario que duela, si el señor tiene todo planeado para mi prosperidad ya no duele.

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