sábado, 25 de febrero de 2012

INDISPENSABLE SANA DOCTRINA



El mundo evangélico de hoy está plagado de “predicadores” y de “predicadoras”. 

Podríamos decir que existe un número considerable de impulsados y de auto-impulsados, o los que surgen por la manipulación de las circunstancias en reuniones místicas (muy espirituales según ellos) o de sueños y visiones de las cuales muchos de ellos dicen que  predican a Cristo pero no doctrina ¿?¿?



Su hipótesis surge de la siguiente expresión: “el amor une y la doctrina divide”. Este tipo de afirmaciones, frecuentes en nuestros días, genera confusión acerca de la importancia de la doctrina, presentándola como contraria a la predicación efectiva del evangelio y enemiga de la unidad del cuerpo de Cristo, entonces la pregunta que todo cristiano debe hacerse es la siguiente: 

¿Es posible que la doctrina realmente divida?

Sin ir muy lejos en el libro de los Hechos se nos dice que los primeros cristianos “perseveraban en la doctrina de los apóstoles…” (Hechos. 2:42).

 Luego se describe la vida cotidiana señalando que “los que habían creído estaban juntos” (v. 44), “perseverando unánimes cada día” (v. 45). “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (v. 47).



Como es evidente, la perseverancia en la doctrina no afectaba la unidad; al contrario, era un factor determinante para mantenerla.

Por otro lado, tampoco estorbaba la predicación, que era vigorosa y efectiva. En resumen la sana doctrina une y fortalece al cuerpo de Cristo, es decir a la Iglesia.

1-pedro 2-2. decead como niño recien nacidos la leche espiritual no adulterada, para que crezcais para salvacion.

Nadie puede crecer saludablemente comiendo comida en mal estado, ya que terminará enfermo y muy debilitado.

Dicen que una gota de agua de cloaca en un litro de agua limpia la hace imbebible.

Por lo tanto nada que no se ajuste a lo estrictamente  biblico, puede, NI DEBE, usarce para lo santo.


Cristianismo histórico

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