miércoles, 5 de septiembre de 2012

volvamos.al.evangélio




Las iglesias evangélicas hoy, en general, interpretan la Biblia a través del filtro de su propia tradición y costumbre eclesiástica. Esta tradición les impide ver lo que la Biblia realmente dice en muchos casos.



Al leer "iglesia", se imaginan una iglesia evangélica de hoy, y no se dan cuenta de que la iglesia del Nuevo Testamento fue muy diferente.

 Al leer "convertirse", se imaginan a una persona que repite una oración de entrega en una campaña evangelística, y no se dan cuenta de que una conversión en el Nuevo Testamento fue muy diferente.

 Al leer "pastor", se imaginan a un pastor de una iglesia actual, y no se dan cuenta de que un pastor en el Nuevo Testamento fue algo muy diferente. (Los ejemplos podrían multiplicarse interminablemente.)



Si eres un “buen evangélico”, probablemente deseas servir a Dios al máximo, según las tradiciones de tu iglesia: asistir a los cultos, asumir el liderazgo de algún grupo o alguna célula, ganar a nuevos miembros para tu iglesia… Si esta es tu idea, entonces eres como muchos cristianos lo son en 'su juventud espiritual':

Tienes el deseo de servir a Dios, pero lo haces a la manera como los hombres te enseñaron.

Todavía no estás buscando la voluntad de Dios por ti mismo.

 Cuando busques a Dios por ti mismo, verás que la voluntad de Dios va más allá de la tradición de tu iglesia (no importa de qué denominación sea). Como lo tuvieron que hacer  Lutero, Calvino, Wesley y muchos otros más, quizás tengas que abandonar la tradición de tu iglesia en algunos puntos, si es que quieres cumplir con la voluntad completa de Dios.



Las iglesias evangélicas hoy, en general, en su afán de ganar más miembros, invitan a pecadores no arrepentidos a "aceptar a Cristo". Esto produce muchas conversiones falsas y muy pocas conversiones verdaderas.



En el Nuevo Testamento, los cristianos nunca trajeron a inconversos  a las reuniones de la iglesia. Al contrario, los inconversos  tenían miedo de juntarse con la iglesia (Hechos 5:13).

 Solo después de convertirse, se juntaban con la iglesia. (Esto no es de confundir con las reuniones en lugares públicos, donde todos tenían la oportunidad de escuchar la enseñanza de los apóstoles, aun sin unirse a la iglesia.)



Evangelización en el Nuevo Testamento es convencer del pecado y llamar al arrepentimiento para ser salvo. (Mat.3:2, 4:17, Hechos 2:22-23.36-38, Rom.3:19-24)



En el Nuevo Testamento nunca se hicieron invitaciones a "aceptar a Cristo", o parecido.



Aunque se llamaba al arrepentimiento, cada uno tenía que manifestar su arrepentimiento por iniciativa propia. (La exhortación "Arrepiéntete y bautízate..." fue dada solamente a aquellos que ya habían preguntado: "¿Qué debo hacer para ser salvo?" - Hechos 2:37-38, 16:30-33).



Las iglesias evangélicas hoy, en general, traen a los inconversos a la iglesia; entonces estos inconversos empiezan a comportarse exteriormente como cristianos, hasta que son aceptados como "hermanos", mientras en realidad nunca nacieron de nuevo. De esta manera las iglesias se llenan con falsos hermanos.



Y el problema de la mala exposicion de la Biblia, es que los muchos pastores que tenemos el dia de hoy, son personas que han aprendido mal, y que cuando llegan a ejercer como predicadores semana tras semana, no se toman el tiempo de ser adiestrados. O sea, siguen con el error aprendido.

Ahora, como siempre ha sido, es menester una clara y bíblica predicación, de no ser asi, los miembros de nuestras iglesias  estan siendo alimentadas con leche adulterada, que ocasiona enfermarse del estomago, y no ofrece nada de nutrición.



Al mismo hecho de que los inconversos  se atrevan a juntarse con la iglesia sin sentir vergüenza, es una señal de cuán lejos nos hemos apartado del estado de la primera iglesia.



En el Nuevo Testamento, la forma como un pecador manifestaba su arrepentimiento fue por medio del bautismo. (Hechos 2:38-41, 8:12, 8:35-38, 10:47-48, etc.)



Las iglesias evangélicas hoy, en general,

 Hacen esperar innecesariamente a los verdaderos convertidos para ser bautizados; durante este tiempo de espera el enemigo puede sembrar toda clase de dudas, tentaciones y desánimo en el corazón de los convertidos.



Por falta de discernimiento, bautizan a inconversos que simplemente han aprendido a conformarse con las formas exteriores del cristianismo, después de pasar mucho tiempo junto con los cristianos.



El verdadero convertido no necesita esperar para ser bautizado, y el falso convertido no se convierte en uno verdadero por más que le hagan esperar.



La evangelización del Nuevo Testamento nunca prometía algo aparte de la salvación y la vida eterna.



No se prometía ni sanidad, ni la solución de problemas personales, ni prosperidad, ni felicidad, como "recompensa" de la conversión. Al contrario, el Señor llamó a sus seguidores a perder todo, hasta su vida, por causa de El (Mat.10:37-39, 16:24-26, Luc.9:57-62), y les anunció persecuciones y sufrimiento (Mat.10:16-25, 24:9-13). Solo aquellos que siguen al Señor de esta manera, pueden entonces recibir también la promesa: "...y todas estas cosas os serán añadidas" (Mat.6:33) - lo que se refiere únicamente a las necesidades básicas de la vida.



Las iglesias evangélicas hoy, en general, intentan atraer a nuevos convertidos con promesas de sanidad, solución de problemas personales, prosperidad, felicidad, etc. De esta manera se producen conversiones falsas porque las personas se "convierten" por motivos equivocados y egoístas.



Como un bebé recién nacido clama por leche, un cristiano verdadero nacido de nuevo busca por sí mismo la comunión con el Señor y con sus hermanos.



Si no demuestra esta hambre y sed por el Señor, no es un verdadero convertido.



Muchos miembros de iglesias evangélicas hoy tienen que ser "animados" constantemente o empujados, porque por sí mismos no tienen esta hambre y sed por el Señor; esto demuestra que en realidad no han nacido de nuevo.



Las iglesias evangélicas hoy, en general, están equivocados en sus intentos de hacer un "seguimiento" a falsos convertidos, llevándolos  para el culto cuando en realidad no quieren, obligándoles a actuar de manera "cristiana" cuando su naturaleza no arrepentida les impulsa hacia el lado opuesto, etc.



Todo esto es una pérdida de tiempo, fuerzas y recursos; mientras queda desatendida la verdadera obra del Señor, el guiar a las personas al arrepentimiento verdadero y la fe verdadera según los principios que El mismo estableció.



Por esto te invito de todo corazón a pensar en Dios en base a sus atributos. Un Dios que es infinito, es totalmente omnipotente.

También es santo y justo y bondadoso. Aún su ira es justa y santa.

Dios esta airado con los pecadores, pero no por eso deja Dios de sentir amor por los perdidos  ni de enviar misionero al mundo a predicarles las buenas nuevas de salvación.



El gran objetivo de Satanás es desviarnos del blanco. Nos permitirá dedicarnos hasta la muerte a cualquier causa, proyecto, o lo que sea, que no tenga que ver con Jesucristo.



Hebreos 13:9 nos enseña que no nos dejemos llevar por todo tipo de enseñanza extraña (desviada del blanco) pero tristemente, eso es lo que está sucediendo para muchos en manos de predicadores que no tienen en cuenta cuando leen la Biblia los atributos de Dios.



En vez de buscar nuestra mejor vida ahora, debemos buscar las cosas del Señor para que podamos tener nuestra mejor vida después. Me temo que para muchos que siguen las falsas enseñanzas, esta vida es la mejor que podrán obtener. El falso evangelio proclamado por muchos y aceptado como verdadero por millones podrá permitir a muchos lograr lo que ellos conciben de las cosas en este mundo pero, fiel a la promesa de Jesús, perderán sus almas en la búsqueda.

Tomado del Teologuillo Blog

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