sábado, 2 de febrero de 2013

UN GRANO DE MOSTAZA


Mateo 17:20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.

 Que el hombre es competitivo no nos cabe duda, ahora que lleve esta competencia a la vida cristiana no es otra cosa de una muestra de un corazón no regenerado, ya que solamente en esa condición se puede llegar a creer que se tiene gran fe.

 Y este pasaje en particular muchos lo toma al revés de su sentido, algunos al leer que el grano de mostaza es muy pequeño, relacionan esto con su gran fe e inconscientemente piensan que la fe de ellos le puede proporcionar todas las cosas que neseciten y no puedan alcanzar por sus fuerzas.

 Por eso hacen grandes oraciones pidiendo “cosas grandes” y teniendo como base su errónea creencia sobre su poderosa fe.

 Su presunción es tan grande que pierden el sentido de la realidad de las cosas, tambien tenemos por estos días quien piensa que las cosas espirituales le permitirán desafiar por su sola decisión las leyes de la física o la gravedad sin problemas, malinterpretando que para el que cree “todo es posible”

 No importa cuántas veces compruebe que luego de sus grandes oraciones no ocurre nada, el hombre es obstinado y en su orgullo prefiere mantener una linda mentira antes de enfrentarse a la verdad.

 Pero veamos este pasaje y comprobaremos que los hombres si tenemos fe, es un don o regalo al que debemos cuidar y nutrir y es menor que un pequeño grano de mostaza, ya que si Jesús dijo que con esa medida se podría trasladar un monte y esto nunca ocurrió en dos mil años de evangelio está claro que lo que algunos piensan que es mucha fe, en realidad no es nada.
 
Dijo Charles Spurgeon; La fe que derrumbó los muros de Jericó, la fe que levantó a los muertos, la fe que tapó bocas de leones, no era más grande que la de un pobre pecador, cuando pese a todos sus pecados, se atreve a confiar en la sangre y justicia de Jesucristo.

 No somos nosotros los que tenemos poder en la fe, sino es Dios quien tiene todo el poder de decisión sobre todo el universo entero, la que nos dio es solo la necesaria, para por ejemplo; negarnos a nosotros mismos, allí veremos su utilidad y tamaño.

MENSAJES BIBLICOS

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