viernes, 16 de agosto de 2013

LA GRAN APOSTASIA

 
  • Diecisiete señales  DE LA GRAN APOSTASIA de los últimos días Este es un tema que muy poco se trata en la iglesia contemporánea. Los predicadores entusiastas, neopentecostales, carismáticos, y MUCHOS pentecostales, principalmente los evangelistas que recorren las iglesias, hablan de grandes avivamientos que ocurrirán precediendo la segunda venida del Señor.
  • César Castellanos afirma que: “Hemos recibido la Palabra en el sentido de que en los años venideros habrá gente hambrienta por conocer el mensaje de salvación, millones y millones correrán por las calles demostrando su deseo de saber de Cristo…” 1 También afirma con tonos enajenantes: “Las congregaciones de tipo parroquial en las que no hay más de 200 personas no estarán en el modelo porque cada iglesia será de mínimo cien mil miembros, con un pastorado especializado coordinado a través del modelo de los doce impactando a toda una ciudad o a toda una nación.”
  •  2 Los proponentes de la “Teología de la Reconstrucción” o “El Reino ya”, que es prima hermana de las enseñanzas de Castellanos, afirma que Cristo no vendrá hasta que la Iglesia haya conquistado el mundo por medio de la conversión de todas las gentes. Pero, el Nuevo Testamento no habla de grandes avivamientos anticipando la segunda venida de Cristo, sino de una gran apostasía. Con respecto a la segunda venida de nuestro Señor y nuestra reunión con El, el apóstol Pablo escribió: “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2:1-3). A Timoteo, el mismo apóstol le escribió: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos 1 César Castellanos, Sueña y ganarás el mundo, G12 Editores, Miami, 2003, p.201. 2 Ibid., p.200. apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1), y ya antes le había dicho: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos” (2 Timoteo 3:1).
  • La apostasía en La Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamentos, se caracteriza por lo siguiente: Uno: El abandono de la fe, a fin de seguir lo que el mundo ofrece. El apóstol Pablo dijo de Demas: “Porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido…” (2 Timoteo 4:10). Por lo tanto, la apostasía es un abandono intencional de la fe cristiana, por considerar que el mundo con sus atractivos es superior. El apóstata hace una comparación entre la Iglesia y el mundo, Cristo y el diablo, el cielo y el infierno, la santidad y el placer, y se decide por el mundo, el diablo, el infierno y el placer. Este fue el caso no sólo de Demás, sino de Israel en el Antiguo Testamento con sus muchas apostasías. Dos: Por la revoltura que se hace de la fe cristiana con las costumbres, creencias y estilos que predominan en el mundo: es decir, es una mezcla de ambos para generar una religión híbrida. Este es el tipo de apostasía más peligroso.
  • Etimológicamente, apostasía entre los antiguos griegos quería decir: “Salirse del camino, continuar caminando paralelamente al camino real pensando que se transita por él, pero arribando a un destino distinto.” “Apostasía” es un término alarmante que los eruditos y hombres genuinos de Dios están sonando con sus trompetas para despertar a la iglesia. Pero, gracias a todas las drogas soporíferas que la iglesia ha venido consumiendo con extraordinario deleite, no se le puede despertar de su profundo letargo. Y si es que no lo sabemos, “letargo” (griego, λήθαργος) no es una siesta vespertina, sino “el síntoma de varias enfermedades nerviosas, infecciosas o tóxicas, caracterizado por un estado de somnolencia profunda y prolongada.” Muchos transitan por un camino religioso, se divierten en él, se sienten realizados, son entretenidos con repertorios carentes de sentido y contenido bíblico, “Apostasía” es un término alarmante que los eruditos y hombres genuinos de Dios están sonando con sus trompetas para despertar a la iglesia. Pero, gracias a todas las drogas soporíferas que la iglesia ha venido consumiendo con extraordinario deleite, no se le puede despertar de su profundo letargo.
  •  Y si es que no lo sabemos, “letargo” (griego, λήθαργος) no es una siesta vespertina, sino “el síntoma de varias enfermedades nerviosas, infecciosas o tóxicas, caracterizado por un estado de somnolencia profunda y prolongada.” Muchos transitan por un camino religioso, se divierten en él, se sienten realizados, son entretenidos con repertorios carentes de sentido y contenido bíblico, asisten a iglesias donde los pastores tienen la diabólica habilidad de hacer que todos se sientan bien con sus bufonadas. Pero, no transitan por el camino real que es Cristo, sino por el paralelo que les lleva a un destino de condenación. Joel Osteen, pastor de la mega iglesia de Houston, Texas, que heredó de su padre (porque ahora las iglesias son propiedad de los pastores y cuando ellos se retiran instalan a sus hijos aunque no valgan un sorbete), prometió solemnemente a su congregación que “nunca en la vida usará en sus mensajes la palabra ‘pecado’.” De esta manera, todo el que asista a su iglesia se sentirá bien cómodo en el aglutinamientos de anatomías que ahora se denominan “iglesia”. Las evidencias de que la iglesia cruza por un momento de clara apostasía son muchas, entre ellas:
    · La vida frívola de los cristianos.
    · La insensibilidad hacia la santidad de Dios.
    · La naturalidad con que se practica el pecado.
    · La introducción en la iglesia de cuanto estilo de adoración extravagante y ridículo que va surgiendo.
    · El desprecio declarado hacia la sana doctrina.
    · Desprecio a la instrucción. De ahí, la eliminación de la Escuela Dominical.
    · La marcada indiferencia hacia la Palabra de Dios.
    · El materialismo de las iglesias, ministros y miembros.
    · Las competencias para ver quién tiene la iglesia más grande.
    · El número alarmante de ministros que caen en adulterio, que se divorcian, y que siguen inamovibles en sus púlpitos.
    · El concepto tan bajo que el mundo secular tiene de las iglesias, de los ministros y de los cristianos.
    · Los estilos de adoración sensuales de parte de músicos, vocalistas y cantantes nómadas.
    · El protagonismo y señorío que muchos pastores tienen sobre las iglesias.
    · El nepotismo que hace de las iglesias una empresa familiar.
    · La facilidad con que las personas se hacen cristianas, se bautizan y se hacen miembros de las iglesias.
    · La sustitución de la Biblia por la psicología.
    · La politiquería, el caciquismo pueblerino, el apadrinamiento, y la burocracia que distinguen a tantas personas que ostentan cargos eclesiásticos. Quien tenga verdaderamente sensibilidad y discernimiento del Espíritu Santo sabe perfectamente bien que esta es la realidad de la iglesia contemporánea. Lo que nos corresponde hacer, es lo que dice la Biblia:
    · Humillarnos
    · Arrepentirnos de todo corazón
    · Regresar a la Biblia
  • Maria Edithe Carrillo

  • · Abandonar todo lo que no se encuentra en la Biblia y  regresar a la enseñanza histórica de la iglesia
 

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