martes, 12 de agosto de 2014

LOS 144,000 SELLADOS: ¿QUIENES SON?

INTRODUCCION

¿Quiénes son los 144,000 sellados que menciona Juan en su libro de Revelaciones?  ¿Se refiere solo a Judíos étnicos que saldrán al final después de la llamada “gran tribulación” dispensacionalista?  ¿Qué significado tiene el “sello”? la hermeneutica errada de los Arrianistas interpreta el número de los 144,000 literalmente al igual que los dispensacionalistas y lo limita a Judíos étnicos. La confusión dentro del evangelicalismo referente a este tema específico a llevado a muchos grupos a dar las mas descabelldas interpretaciones.

"1 Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.
2 Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,
3 diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.
4 Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel." [Apoc. 7:1-4]


EL SELLO

 Σφραγίσωμεν ( hallamos sellado) en verso 3 puede también ser traducido como “autenticar” y “designar a un propietario” los cuales están relacionados con la idea de “protección”. Asi como las Escrituras muestran que los santos están habilitados con poder para preservar en la adversidad, la genuinidad de su profesión de fe es autenticada verdaderamente de pertenecer a Dios. El hecho que los que son sellados son llamados δούλους (“esclavos/siervos”) enfatiza la idea de propiedad, ya que era la práctica común en el mundo antiguo de marcar la frente de los esclavos para mostrar que somos esclavos y a quienes pertenecemos.

Esto es evidente en la mente de Juan, pues lo iguala con el nombre de Jesucristo y Dios en 14:1 y 22:4, el cual la marca está escrita en las frentes de los cristianos.

Pablo lo menciona en 2 Timoteo 2:19 “nombre” y “Sello” para identificar a los que pertenecen a Dios. Esto también está de acuerdo con 14:1 cuando Juan escribe que aquellos que poseen el nombre son 144,000 (lo mismo que en 7:4), mientras que en 22:3-4 son llamados “siervos de Dios,” igual que como en 7:3 “δούλους τοῦ Θεοῦ.”

Para confirmar esto, sabemos que en 2:17 la identificación con el nombre de Cristo comienza cuando Cristo se revela a sí mismo a la gente que confiesa Su Nombre.

De aquí que el sello capacita con poder a los 144,000 para realizar el trabajo dado por Jesús al verdadero Israel (Isa. 42:6-7; 49:6; 51:4-8). De manera que se puede concluir en base a la exegesis bíblica que el “nombre” y “sello” son las marcas genuinas de la membrecía en la comunidad de los redimidos, sin la cual es imposible tener entrada a la ciudad de Dios. 

Observemos también que la comunidad de los redimidos en 7:3-8 es la misma que la de 14:1-4 pues el paralelismo lexicográfico así lo demuestra. El paralelismo de 14:4 y 5:9b es tan relacionado uno al otro que ambos grupos en ambos textos son el mismo grupo. Esto significa que los 144,000 en 14:1-3 no es un remanente pequeño de Judíos étnicos pero más bien es una forma figurativa de hablar de una larga comunidad de humanos a quienes el Cordero a redimido de todas partes del mundo. Y si esto es correcto, entonces también se concluye que los 144,000 de 7:3-8  debe representar al mismo remanente redimido de toda la tierra. Ambos textos 7:3-8, 14:1-4 y 5:9b se refieren al mismo grupo de personas: los redimidos por el Cordero. 

Por lo tanto, se concluye que los 144,000 sellados son, figurativamente hablando, todos los cristianos, Judíos y Gentiles, redimidos por el Cordero de Dios, la Iglesia, el verdadero Israel.

LOS “144,000” SELLADOS

Muchos comentadores correctamente entienden los “144,000 sellados” como un número figurativo, ya que otros números en la Escritura también tienen significados figurativos. Este número representa el grupo completo sellado del pueblo Dios. El número 144,000 es el resultado de la multiplicación del numero 12 de las tribus de Israel por sí mismo, más probablemente multiplicado por los apóstoles. El capitulo 21 confirma esta interpretación, en donde el número de las doce tribus y de los doce apóstoles forman parte de la estructura figurativa de la ciudad de Dios: “la Nueva Jerusalén.”  

Esta ciudad representa la totalidad del pueblo de Dios (21:9-10) en medio de la cual, Dios y el Cordero habitan (21:12-22:5). Observemos que la nueva Jerusalén tiene 12 puertas, las cuales son las doce perlas, en donde están escritos los nombres de las doce tribus. La ciudad también tiene doce piedras de fundamento en donde están escritos los nombres de los doce apóstoles.

Es claramente deducible del contexto de Apocalipsis que los creyentes Gentiles son identificados con las “doce tribus de los hijos de Israel” como parte de la nueva Jerusalén (21:12, 14; 22:2-5), esto es confirmado de la observación previa en  7:2-3 en donde el “sello” es equivalente a los creyentes recibiendo un “nombre” (3:12).  Y es claro que uno de los nombres escritos en los Cristianos gentiles es “el nombre de la Nueva Jerusalén” (3:12), el cual es una referencia a los Cristianos como el “nuevo” Israel. Sin embargo, las Escrituras nos muestran que este nombre, “La nueva Jerusalén”, no está escrito en aquellos “que dicen ser Judíos y no son” (3:9).

Otro detalle importante que nos muestra el texto es que estos sellados han sido “redimidos de cada tribu de los hijos de Israel.” De manera que este grupo de redimidos son Israelitas,  pero debemos observar que la nación entera no es salva. Esto es que los sellados son el numero de de Israelitas redimidos quienes salieron de las doce tribus de Israel, y no representa a la nación entera. 
También es importante notar que la tribu de Judá es el primero de la lista, y esto es impresionante pues en el AT, Judá es raramente el primero de la lista ( véase Num. 2:3; 34:19; Jos. 21:4; 1 Cron. 12:23-27 en donde Judá ocupa el primer lugar debido a la influencia de la profecía de Gen. 49:10). La prioridad de la tribu de Judá en este pasaje enfatiza la precedencia del rey Mesiánico de la tribu de Judá (Gen. 49:10; 1 Cron. 5:1-2) y así de esta manera se refiere al cumplimiento de la profecía en Génesis 49:8 que las otras 11 tribus se inclinaran a Judá. Ezequiel 37:15-19 desarrolla Génesis 49:8 al afirmar que al tiempo de la restauración, todas las tribus se incorporaran dentro de la tribu de Judá y será Judá su cabeza representativa. Consecuentemente, Ezequiel 37:24-25 dice que un David de los últimos días de Judá reinara como rey sobre todas las naciones. 

Según la evidencia contextual, esto  es una continuación de Apoc. 5:5 en donde Jesús es identificado como el cumplimiento del “León de Judá.” Además la prioridad de Judá es totalmente apropiada porque Génesis 49:10 predice la venida del líder de Judá  y que su venida traerá “la obediencia de las naciones”; la Septuaginta de Génesis 49:10 dice “el es la expectación de las naciones,” y Pablo alude a Génesis 49:10 en Romanos 1:5 al referirse como “ para la obediencia a la fe entre todas las naciones” (RV antigua), el cual ha sido cumplido por Cristo, “la semilla de David de acuerdo a la carne” (Rom. 1:3; 16:26).  Esta es la razón por la cual Judá es mencionada primero porque a través de su rey [Jesús, Hijo de David], se ha convertido en la puerta de bendición a todas las naciones (Rev.5:5; 9). Un descendiente real y natural vendría de David y así seria el medio de entrada para todas las naciones en las bendiciones de Israel porque David no fue un Israelita étnicamente puro, pero un descendiente mismo de una Gentil quien se había convertido a la fe de Israel (Ruth 4:13-22).

Por lo tanto, los 144,000 sellados no fueron solo el remanente de todas las tribus de Israel, pero también los Gentiles creyentes. Esto es otro ejemplo de cómo los Cristianos son presentados en Apocalipsis bajo la sombra del AT como el verdadero pueblo de Dios, el verdadero Israel. Esto se ve en los siguientes textos Ex. 19:6 en Apoc. 1:6 y 5:10; Dan. 7:18, 22 en Apoc. 5:9; Isaías 62:2 y 65:15 en Apoc. 2:17 y 3:12; Isaías 43:4; 45:19; 49:23 y 60:14 en Apoc. 3:9. 

Otro detalle del texto bíblico que apunta al hecho que la iglesia es el verdadero Israel, es la función que los apóstoles juegan en la nueva Jerusalén. Sabemos que existe un enlace en la función de los apóstoles (Apoc. 21:14) con los Israelitas que son salvos en Apoc. 7:4-8. El hecho que los apóstoles tienen una parte integral con las doce tribus en la construcción de la nueva Jerusalén nos lleva a considerar que los apóstoles son parte del verdadero Israel. Esto es señalado por el hecho que la presentación de la ciudad en 21:10-2:5 es basada en Ezequiel 40-48. Esto está en línea con la norma en el Nuevo Testamento en donde la nueva comunidad [Iglesia] es referida con designaciones Israelitas (Rom. 2:29; 9:6; 2 Cor. 1:20-21; Gal. 3:29; 6:16; Efesios 1:11, 14; Filip. 3:3-8; Tito 2:14; 1 Pedro 2:19).

Otra razón en contra de la interpretación literal de las tribus es que diez de las tribus habían perdido su identidad nacional en el exilio a Asiria, y el mismo destino cayó sobre Benjamín y Judá en el año 70, cuando el templo y la ciudad de Jerusalén fueron destruidos por la invasión Romana. Una tradición del Talmud Sanedrin 110b; ARN 31b, mantiene que las diez tribus perdidas de Israel jamás se restaurarían. De manera que es imposible que Juan esperaba una restauración literal de Israel o la salvación de un remanente de cada una de las tribus de Israel, ya que las doce tribus ya no estaban en existencia.  Otro argumento en contra de la literal interpretación es que los matrimonios mixtos de Israelitas y gentiles había diluido la pureza de las doce tribus. Sin embargo, la evidencia contextual en el libro de Apocalipsis apuntan a una transferencia de los nombres tribales a la iglesia. 

Además, aun si aceptamos la idea de que las tribus perdidas estarían escondidas en algún lugar y Juan sabia de esto, es más probable que él lo atribuyo a la Iglesia. Pero como hemos visto arriba, es improbable que Juan creyera en la restauración literal del Israel étnico, pues él había aplicado a la Iglesia todos los términos Israelitas. 

Es más una serie de profecías acerca de la restauración son citadas como siendo cumplidas en aquellos que creen “de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas,” (7:9). Esto es consistente con la identificación de la Iglesia en otras partes de la Biblia de ser compuesta de Judíos y Gentiles como los verdaderos “Judíos” (Rom. 2:28-29), “Israel” (Rom. 9:6; Gal. 6:15-16); la verdadera “circuncisión” (Filp. 3:3); “las doce tribus” (Santiago 1:1), o Israelitas dispersados (1 Pedr. 1:1; 2:9).

Por eso Juan podía referirse a los incrédulos Judíos étnicos como “aquellos que dice ser Judíos pero que no lo son, pero son de la sinagoga de Satanás” (2:9; 3:9). Este desarrollo en el Nuevo Testamento procede del Antiguo Testamento en donde los Gentiles convertidos a la religión de Israel se convierten en verdaderos Israelitas (Éxodos 12:37-38; Ruth 1:16; 2 Samuel 11), y tal conversión forma parte de las profecías de la restauración. (Salmos 47:9; 87; Isaías 66:19-21; Zacarías 2:11; 8:23; 9:7; 14:16-19).

Por último el paralelo con 14:1-4 habla de 144,000 guerreros del Cordero como “comprados de entre la tierra” y “comprados de entre la gente”, luego más adelante define “tierra” y “gente”  en 14:6 “toda nación, tribu, lengua y pueblo”  [καὶ πᾶν ἔθνος καὶ φυλὴν καὶ γλῶσσαν καὶ λαόν]. Este es el verdadero Israel.

De manera que vemos basados en la evidencia escritural del Antiguo Testamento en referencia a Israel y su aplicación en el libro de Apocalipsis a  la iglesia a través de términos Israelitas por Juan, que el grupo de los 144,000 sellados representan un remanente de la iglesia que profesa ser el verdadero Israel.


Por Caesar Arevalo

FUENTE: 
- Beale G. K. The New International Greek Commentary of the Book of Revelation. (pp417-423), Grand Rapids MI.  1999, Eerdmans Publishing.

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